martes, 25 de marzo de 2008

Historias del cancer

Huerto








Epicuro


David Servan-Shreiber, hijo del brillante político y periodista francés y médico neurólogo, ha publicado un libro titulado "Anti-Cáncer" que acaba de ponerse a la venta en España por la editorial Espasa.
David estaba empezando a vivir cuando con 31 años le detectaron un tumor maligno, del tamaño de una nuez, en el cerebro. Se sometió a un tratamiento convencional y el cáncer desapareció para reaparecer al poco tiempo. Entonces fue cuando decidió que era una labor personal enseñar a su cuerpo defenderse él mismo de las células malignas.
Libre de la enfermedad desde hace siete años, ha aprendido a vivir desde hace quince años "de otra manera". Su libro es la explicación de esta nueva manera de vivir.
Naturalmente, como buen médico, David, que hoy en día es Profesor de Psiquiatría Clínica de la Universidad de Medicina de Pittsburg (EEUU) comienza el libro advirtiendo que los métodos curativos que describe en ningún caso pueden sustituir a los métodos convencionales de cirugía, radioterapia y quimioterapia.
En su opinión el cáncer está aumentando cada vez más entre las sociedades más civilizadas por tres factores que han alterado drásticamente el mundo que nos rodea, y que son la adicción a grandes cantidades de un azúcar sumamente refinado, los nuevos métodos agrícolas y ganaderos y la exposición a una gran cantidad de productos químicos.
Como primer paso propone que volvamos a la alimentación del pasado. Porque ciertos alimentos estimulan la proliferación celular, por ejemplo, cuando ingerimos azúcar y harina blancas, es decir, sustancias con alto alto índice glucémico, los niveles de azúcar en sangre aumentan rápidamente. De inmediato el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria para que la glucosa pueda penetrar en las células.
Esta secreción de insulina va a compañada de la emisión de otra molécula llamada IGF cuya misión es estimular el crecimiento celular. Resumiendo, el azúcar nutre pues los tejidos y hace que crezcan más de prisa. Pero además tanto la insulina como el IGF tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación, que actúan como abono de los tumores.
La conclusión es que hay que reducir drásticamente el consumo de azúcares y apostar por frutas, verduras, hierbas, setas, vino y chocolate negro. Todos ellos alimentos que potencian el sistema inmunológico o frenan la angiogénesis o proliferación de los vasos sanguíneos que es la forma de extenderse de los tumores.
Su consejo es cambiar la alimentación, hacer ejercicio físico y tener un bienestar psicológico. Porque el estrés activa los sistemas de emergencia del cuerpo y facilita también el crecimiento y desarrollo de tumores. Al mismo tiempo que ralentiza las funciones que el cuerpo considera que "pueden esperar", como la digestión, la reparación de los tejidos y el sistema inmunitario.
David defiende una mirada positiva sobre la vida y luchar diariamente contra el miedo.
Nada nuevo por otra parte pues ya Epicuro, filósofo griego nacido en Samos en el 341 antes de N.E. decía que las cosas no son en sí mismas buenas o malas es la mirada que tú depositas sobre ellas lo que las hace de un modo u otro.

DIETA QUE RECOMIENDA EN SU LIBRO

Recomienda consumir té verde, rico en polifenoles que reducen el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para el desarrollo del tumor y la metástasis. Es un potente antioxidante y desintoxicante.
Curry, porque la cúrcuma, que es uno de los ingredientes del curry y que le da ese color amarillento, es el antiinflamatorio natural más potente que se conoce.
La raíz de jengibre que es también antiinflamatoria y antioxidante, más eficaz que la vitamina E, por ejemplo.
Col, ajo y calabaza. las coles contienen sulforafano e indo-3-carbinoles, dos poderosas moléculas anticáncer. Promueven el suicidio de las células cancerosas y bloquean la angiogénesis. También ocurre esto con los cítricos, las fresas y otras frutas rojas, por lo que su ingesta es muy recomendable.
El ajo, el puerro, la cebolla, la chalota y la cebolleta, también frenan la proliferación de vasos sanguíneos. La zanahoria, por su riqueza en carotenoides, está comprobado que alarga la vida.
Setas y hierbas. Las setas contienen polisacáridos y lentinato que estimulan la reproducción y la actividad de las células del sistema inmunitario.
Las hierbas que habitualmente empleamos en la cocina son ricas en aceites esenciales de la familia de los terpenos, a los que deben su agradable fragancia y sus beneficios terapéuticos.
Omega 3 y Selenio. Los ácidos grasos Omega 3 presentes en los pescados grasos reducen la inflamación y la metástasis. Por su parte, el selenio, presente en las verduras y cereales de agricultura ecológica y en pescados y mariscos, estimula las células inmunes.
La vitamina D también es beneficiosa.
El chocolate negro por su parte, contiene gran cantidad de antioxidantes, proantocianidinas y muchos polifenoles. Como el vino tinto, el chocolate limita la angiogénesis. Su índice glucémico es menor que el del pan blanco.

Ya lo saben, antes de cocinar, piensen en su salud.

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