martes, 25 de marzo de 2008

¿Lo importante es que cace ratones?


El Velez de Tocalli sigue ganando, tres sobre tres, y aunque aún es muy temprano, el Fortín está unos cuatro puntos por encima de lo que yo hubiera a priori apostado que iba a estar jugadas tres fechas. Velez decididamente no juega bien. Ayer pudo ponerla en el lugar correcto cuando ambos parecía se iban al vestuario con un 0-0 que era más negocio para nosotros que para ellos. Tuvo dos llegadas y metió dos goles, después claro, con Banfield jugado al ataque se floreó tranquilamente. Velez tiene un juego feo, y pese a eso Tocalli deja a uno de los mejores jugadores del club (Ocampo, con bastante pasta de crack) sistemáticamente en el banco de suplentes, sin siquiera hacerlo ingresar, y juega con dos líneas de cuatro, que sin estar terriblemente aceitadas complican a quien crea que va a ser fácil hacerle un gol. Tiene además dos nueves gordos y pesados como deben ser los nueves en buenos momentos y si bien genera pocas llegadas las resuelve cxon envidiable contundencia.

Con esa idea de juego, y muy lejos de tener los mejores jugadores, tiene los mismos nueve puntos que el Estudiantes de Sensini, que despliega un juego bello, ofensivo, comprometido con una idea de fútbol que muchos de nosotros defendemos a rajatabla para nuestros equipos. Estudiantes viene haciendo también excelentes partidos, y obteniendo excelentes resultados sin ser ni Boca ni River ni el espantoso hasta ahora San Lorenzo de Ramón, D'Alessandro, Bilos y etcéteras.


Los dos equipos ganaron los tres partidos utilizando tácticas opuestas, los tres los ganaron con buenas diferencias y son los únicos que comparten la punta.


Celebro el éxito del equipo de Sensini, y me alegro profundamente por el del de Tocalli, ahora, este presente, nos lleva a la cuestióin de debate más importante probablemente que tiene sin dudas nuestro fútbol, pero en algun punto, el mundo todo.


Si Velez, como Arsenal de Sarandí, lograra resultados positivos jugando así, como la incalificable Selección del 90, el pincha de Zubeldía, como la Italia del 82 o, en menor medida pero también, la del 2006, ¿deberíamos laudarlos?.


Todos entendemos que estos caminos a veces conducen al éxito, trabajo sólido, consistenciadefensiva y angurria táctica. Cuidar el resultado. A como de lugar.


En mi opinión, aleentar este tipo de cosas terminarían algún día por asesinar al futbol, de acuerdo a nuestra concepción sobre como debe jugárselo para que siga siendo un espéctaculo, casi un arte, llevando a partidos aburridos, de pocos goles donde todos le tienen miedo al otro y6 donde tipos como Puyol, serían más valorados que otros como Zidane, porque sería más importante cortar el juego rival que generar el propio.


Por otra parte, y en paralelo, está de moda en la Argentina una concepción sobre el buen juego que desprecia la táctica y el orden y se basa en amontonar jugadores de buen pie, que toma como máximo referente a Riquelme y su idea de que "en el fútbol está todo inventado". Entonces es legítimo trabajar poco, pararse de casi cualquier manera y "no pensar en el rival" porque lo único que importa es el talento del jugador. Ese tipo de juego que pregonan periodistas como el columnista estrella de Clarín y el técnico de la Selección, que consideran que los muchachos deben "salir y jugar como saben" y que eso es "jugar bien" solo funciona cuando enfrente tenemos planteles espantosos como los Chiles, Ecuadores y Venezuelas que abultan nuestros resultados. O cuando tu equipo tiene a Maradona, Redondo, Caniggia, Balbo y Batistuta.


Este último tipo de planteos son incluso más peligrosos que los primeros, por dos motivos.


Primeramente, porque solo los equipos grandes y económicamente poderosos podrían acceder a "jugar bien" porque sus billeteras les permitirían acumular a los talentosos que fueran surgiendo, los demás deberán conformarse con replegarse e intentar defender el cero de su lado y en segundo lugar, porque los resultados de este tipo de planteos sistemáticamente chocan en la práctica con que los equipos que en igualdad de condiciones mantiene un orden táctco los pasan por arriba en la cancha, con lo cual el "buen juego" de los equipos vagos choca con el orden táctico de equipos tal vez más mezquinos pero que trabajan en la semana en vez de quedarse en la pileta (y para muestra está allí la final de la Copa América última contra Brasil).


Quienes no creemos que da lo mismo que el gato sea negro o blanco, pero si nos gusta que cace ratones, proponemos otro tipo de equipos, donde el juego ofensivo se complemente con el orden táctico, donde dar espectáculo sea también un medio para ganar los partidos, porque, créase o no, ganar es casi siempre consecuencia de atacar más y mejor al rival, pero también para atacar hay que recuperar la pelota y ponerla en juego lo más arriba posible. Ahi tenemos a la escuela holandesa del Ajax de Van Gaal, al Barcelona de Cruyff, y el mejor equipo de todos los tiempos, injustamente perdedor del mundial 74, la naranja mecanica de Rinus Michels. Su versión más cercana en el ámbito local son los equipos campeones de Bielsa en Newell's, Velez y la selección olímpica.

En política es lo mismo, la respuesta a los modelos de crecimiento generadores de terribles desigualdades, al modo chino o chileno, no pueden nunca ser modelos distribucionistas cuya consecuencia sea el estancamiento macroeconómico.

Para desmentir a Deng Xiaoping, como para desmentir al espantoso catenaccio, se necesitan también esquemas que, salvo cuestiones de azar, puedan dar resultados.

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